“Libertad, igualdad y fraternidad son algo más que palabras, son metas”

Alan Moore, V for vendetta

En contadas ocasiones sucede. Un hombre tiene una visión diferente, una idea que sobrepasa el pensamiento de su época y penetra el úmbral de la genialidad. Un concepto que desplaza los límites de nuestro entendimiento y consigue que la vida de aquellos que le rodean sea mejor. Ciencia, derecho, medicina, ingeniería… humanismo.

Pero sucede también con frecuencia que su genio es despreciado, incomprendido y tergiversado. La condición humana hace que tendamos a sentir miedo de aquello que no comprendemos, y nuestra inherente sed de poder convierte las más nobles causas en instrumentos de horror y muerte. Sucedió en la Revolución Francesa, sucedió en la Revolución Bolchevique, y sucede hoy.

Como nunca antes, en nuestros dias disponemos de las herramientas más eficaces para facilitar nuestra vida. El mundo de la información, de las comunicaciones, de la ciencia, las propias relaciones humanas e, incluso, la sociedad en si, han removido y reforzado sus cimientos gracias a Internet, no para su propio derrumbe, sino para erigir un nuevo mundo accesible a todos, al alcance de un niño en Sri Lanka, o de un jubilado en Madrid. Sin embargo, nuevamente vemos como la sed de poder y la condición humana transforman la fraternidad en egoismo, la igualdad en utopía, la libertad en opresión.

La censura virtual China, la avaricia y sinrazón de la SGAE, o la proliferación de pornografía infantil en la red son sólo ejemplos. Y por eso nace The firewall, como una respuesta a la opresión acompañada por el leit motif más bello que pudiesemos desear: el progreso, la libertad. Pero no sólo queremos construir un espacio de denuncia, también buscamos un lugar donde hablar de aquello que nos parezca interesante y digno de ser contado. Artículos sobre tecnología, ciencia, curiosidades, arte… en definitiva, nuestra galería de las sombras particular, que esperamos pueda convertirse en tu hogar y en el nuestro.

Para terminar, una cita de George Orwell,

“No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales afuera asombrados pasaban su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quien otro”

Animal Farm